Las 5 cosas que más me sorprendieron de China

calles de xian en china

China no se parece a ningún otro país del mundo o en todo caso, a muy pocos. China no se parece a ningún otro país del mundo, o al menos a muy pocos. Es un lugar donde el pasado milenario convive con el futuro más avanzado, donde templos centenarios se levantan junto a rascacielos imposibles y donde puedes pasar de un pueblo perdido entre montañas a una megaciudad con más habitantes que muchos países europeos.

He viajado dos veces por China y, aunque tenía muchas ideas preconcebidas, la gran mayoría resultaron ser prejuicios. Estas son las 5 cosas que más me sorprendieron del gigante asiático

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selfie en guerreros de terracota en xian china

1. Hay chinos por todas partes (literalmente)

Puede parecer obvio, pero hasta que no estás allí no te haces una idea de la magnitud. La densidad de población en China es extremadamente alta. Una ciudad pequeña según los estándares nacionales puede tener 11 o 15 millones de habitantes, y las megaciudades como Shanghai, Pekín o Chongqing superan los 20-25 millones. Las estaciones de tren, los metros, las calles peatonales y los centros comerciales están llenos de gente a cualquier hora, y las atracciones turísticas igualmente.

Por la enorme cantidad de chinos, uno se siente una minoría absoluta. En varias ocasiones he contado occidentales en un día y es difícil encontrar 10 personas extranjeras. Esto puede deberse a que el turismo europeo es más limitado que en otros paises como Japón o también a que la cantidad de chinos en las calles hace que los extranjeros pasen desapercibidos. Esta realidad te hace notar rápidamente la escala masiva del país y la diferencia cultural y numérica con tu propio entorno.

2. Es mucho más barato de lo que puedas imaginar

Yo creo que en este aspecto tenemos todos un un prejuicio común. Al ser una potencia mundial, muchos pueden pensar que China es caro, como viajar a otros países europeos (Francia, Italia), Estados Unidos o incluso Japón. Nada más lejos de la realidad, China es sorprendente asequible para viajar. Os pongo algunos ejemplos muy ilustrativos:

  • Comer en mercados o incluso en food courts cuesta entre 1 y 3 €, con opciones de noodles, dumplings, baos y otros platos locales recién hechos. Además, comprar ropa, calzado o electrónica suele ser más barato que en Europa, especialmente en mercados locales o grandes tiendas como Suning o Taobao.
  • Las entradas a atracciones turísticas son muy económicas. Los templos o torres de la campana y tambor suelen costar 1-3€ por ejemplo; una visita completa a la Gran Muralla en Mutianyu, incluyendo transporte interno y teleférico, cuesta alrededor de 20€; visitar el centro de pandas en Chengdú menos de 5€.
  • Moverse en transporte público es muy barato, y Didi (la versión china de Uber) también tiene precios muy accesibles.
  • En cuanto a alojamiento, es posible encontrar hoteles modernos, céntricos y con desayuno incluido por entre 20 y 40 € la habitación doble. Nosotros solemos escoger la cadena IHG, que tiene muchos hoteles en las principales ciudades chinas, todos con buena calidad y ubicación estratégica.

3. Naturaleza desconocida

Cuando pensamos en China, solemos asociarla con mega ciudades, rascacielos e incluso contaminación, pero el país esconde algunos de los paisajes naturales más espectaculares de Asia. Hay que recordar que China tiene casi la misma extensión que Europa, por lo que su diversidad natural llega a ser enorme y muy variada, desde montañas y ríos hasta bosques y arrozales infinitos.

Si tuviera que elegir uno, serían las montañas de Zhangjiajie, famosas por haber inspirado los paisajes flotantes de la película Avatar. Allí encontrarás pilares de piedra que parecen suspendidos en el aire, rodeados de bosques, ríos y niebla constante, un escenario único en el mundo. Cerca de Zhangjiajie también está la bonita cueva Tianmen, rodeada de montañas que serpentean y están conectadas por un camino de escaleras y teleféricos.

Sin alejarse demasiado de las ciudades, China también ofrece bosques alrededor de la Gran Muralla o la naturaleza que rodea el Gran Buda de Leshan, una combinación de montaña, río y vegetación. Otros lugares que aún no he visitado, pero que están en mi lista, son los arrozales en terrazas de Longsheng y las formaciones kársticas de Guilin y Yangshuo, dos paisajes naturales únicos en el sur del país. Y si hablamos de naturaleza, no se puede dejar de mencionar el Tíbet, una de las regiones más impresionantes del planeta, hogar de algunos de los paisajes montañosos más espectaculares del mundo. Hay China para rato, creedme.

Zhangjiajie montañas de avatar en china
Montañas de Avatar en Zhangjiajie

4. El idioma: todo está hecho para los chinos

Suena a cliché, pero es completamente cierto: en China todo está pensado para los chinos. Desde los carteles de la calle hasta las webs oficiales, los menús, los sistemas de transporte o la información de los puntos de interés turísticos todo está diseñado para el público local.

No esperes que en el check-in del hotel hablen inglés (ni siquiera en los de cadenas internacionales), y mucho menos que los restaurantes tengan cartas traducidas al inglés. De hecho, este es uno de los mayores retos del viaje, comer puede convertirse en una aventura en sí misma. Lo mejor y lo que os recomiendo es buscar sitios con menús con fotos o confiar en el traductor del móvil, aunque muchas veces las traducciones al inglés son muy confusas y no ayudan demasiado.

Otro punto importante en este sentido, es que moverse por China sin tener el itinerario bien cerrado puede ser complicado, aunque también muy divertido y aventurero si te lo tomas con calma. Aquí los gestos, las sonrisas y apuntar con el dedo son tus mejores aliados. Pero acuérdate de algo importante, Google no funciona en China, y muchas de las aplicaciones occidentales están bloqueadas por el Gran Cortafuegos. Por eso, antes de viajar es esencial descargar herramientas que funcionen sin conexión, como Maps.me o un buen traductor offline, y familiarizarse con las apps locales, sobre todo Alipay (para todo), DiDi (el equivalente chino a Uber) y alguna aplicación de transporte público.

¡Mucho ánimo viajer@s!

5. El futuro ya está en China

China vive en el futuro. O, como muchos viajeros dicen, en el año 2050. Lo más curioso es cómo la tecnología convive con la tradición. Puedes estar en un pueblo con casas tradicionales y encontrarte con una anciana que vende agua… pero cobra con su código QR.

El ejemplo más claro es Alipay, la aplicación que literalmente controla toda la vida diaria del país. Con ella se paga y gestiona absolutamente todo: desde el metro hasta un café, desde una entrada a un museo hasta una donación en un templo. Incluso en el puesto más pequeño, atendido por una señora de 80 años, solo se aceptará pago por código QR. El sistema es tan eficiente que parece ciencia ficción. El efectivo prácticamente ha desaparecido, y las tarjetas se usan poco. Los códigos QR dominan cada interacción, algo que en Occidente todavía estamos empezando a adoptar y que, sin duda, creo que marcará el futuro de la gestión y pagos digitales.

Pero la modernidad de China va mucho más allá. En ciudades como Shenzhen, Shanghái o Pekín ya se están probando drones para reparto de comida, taxis autónomos y pagos completamente digitales sin contacto humano. Y de verdad, todo funciona rápido, eficazmente y con una precisión asombrosa.

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